Siempre mía

No quiero un novio. No quiero una relación, no me interesa rendir cuentas a nadie, amo mi libertad y he aprendido a abrazarme como nunca, aceptarme diferente a las demás mujeres, no sueño con la foto de la boda perfecta ni ser ama de hogar. Nunca he podido ser una mujer tradicional. Intenté serlo por el, porque pensé que debía cambiar y al final eso tampoco me hizo feliz. ofrezco una individualidad que solo en ocasiones sea compartida, un alguien que pueda estar en tu cama sin tener que pensar en el “después que”, quiero poder bailar sola en un bar o con alguien y que puedas saber que aunque baile o tome, el único que podrá tenerme desnuda serás tú. No quiero un novio quiero un compañero de vida, alguien que no necesite de mi, ni yo de él pero juntos el día pueda ser ameno, no quiero que me extrañes solo quiero que me desees. Aprendí que el amor no es caos, ni tragedia ni mucho menos duele, el amor es paz , es armonía , es algo calientito, y así como tú te amas a ti mismo, sin necesidad de poseer nada más que tú, así quiero estar, ser libre y compartirme a ratos contigo, sin ser desleal o libertina. Quiero de ti solo dos cosas, tú pasión por la vida y tu pasión cuando me tienes entre tus manos. Quiero que único grito que me provoques sea el que me hagas sentir al venirme, no quiero hacer planes a futuro, no quiero el “para siempre” por que ambos sabemos que no existe, no quiero ser atada por esa palabra, quiero estar sabiendo que puedo irme y no lo tengas que tomar personal, quiero que podamos decir “se acabo” sin llegar a gritos ni sombrerazos. Quiero que entiendas que no quiero ser mamá y que esa no es la función que vino a cumplir mi cuerpo, nos quiero individuales y solo volvernos uno en un acto de pasión. No puedo ofrecerte algo común, algo socialmente aprobado, pero te ofrezco ser libre conmigo. No se si esto algún día pueda cambiar, pero por ahora es lo único que puedo ofrecer, ser siempre mía.

Hey there!

Writing has always been an outlet for me, I honestly don’t even know what I’m doing but every once in a while I throw some letters into a sheet of paper and they seem to make sense. I hope my words will help you find your own way to self-discovery and all kinds of love throughout the journey.

XO,

Danya.

Veinticinco de Abril.

Crecí peleada con la “maternidad”. Desde que tengo memoria decía no querer tener hijos, claro qué hay un trasfondo para esto, pero eso ya es algo muy personal. ..

A mis veintiún años me diagnosticaron con endometriosis junto con otros problemas y se me explico justo que la posibilidad de algún día ser madre era prácticamente nula, quisiera decir que fue una sorpresa y no lo veía venir, pero no, de alguna manera siempre lo supe. 

Pasa que ahora, estaba confirmado “nunca sería madre” ya se que dije que no quería serlo, pero hay una diferencia en que sea por decisión y otra muy distinta no poder serlo. Me costo mucho trabajo concebir la idea de no poder lograr lo único que naturalmente mi cuerpo estaba hecho para hacer y de alguna manera pensé que nunca podría tener una relación normal, porque eventualmente todo termina en matrimonio o hijos, ¿no? Para la mayoría de las personas el lograr ser madre o padre es la culminación de la vida adulta.

Aunque no comparto esta idea, me rodeo de una sociedad donde si es muy común. 

Entonces, me encontraba yo una mujer de veintitantos pensando “como alguien va querer pasar su vida con quien no puede darle hijos?” Suena dramático tal vez, pero era mi realidad…. si, dije:“era”  

Me enamore. Un año tardé en lograr decidirme pero al final me di  la oportunidad de estar en una relación, una relación donde la persona sabía de mi condición y no importó. 

Seis meses después, me encuentro comprando una prueba de embarazo para mi y para mi mejor amiga, yo lo hacía por solidaridad porque ella no quería hacérsela sola, siempre lo digo, nunca me cansaré de decirlo, “no existen las casualidades” ¿quien creen que tuvo la prueba positiva? Exacto, yo. Yo la que no podía tener hijos y que por años la vida me lo había comprobado, quisiera decir que morí de felicidad al ver esta prueba y el “milagro” que tenía en mis manos, pero estaría mintiendo. Desde el momento en que vi la prueba tuve bien clara mi decisión “no quiero ser mamá “. Me gustaría decir que hubo un momento de titubeo, pero no. 

Tener que explicarle a mi en ese tiempo pareja que quería terminar con el embarazo ha sido una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida, claro que el jamás lo noto, porque si de algo soy conocida es por la fuerza de carácter y mi frialdad emocional. 

Rompí en llanto cuando me hicieron el ultrasonido, ¿cómo poder rechazar algo que yo misma cree ? Estar sentada en el carro, llorando con mi pareja cuando el pone su mano en mi pierna y me dice: ¿estas segura?  Y sin duda alguna decir : “si, claro”. Veía el dolor y tristeza en sus ojos y algo en mi sabía que nunca me lo iba perdonar y tal vez ya nunca nada sería igual. 

Llegó el día de ir a la clínica, despertar y arreglarte para ir a que hagan algo que te cambiara la vida para siempre, en ese tiempo no lo sabía …

Siempre fuerte, firme, dura aparentemente…Por  dentro, miedo, tristeza, náusea, ganas de lograr cambiar de opinión.

Cuenta hasta diez me dijo el anestesiólogo, recuerdo llegar a tres y decirle que sentía algo raro en mi cuerpo.

Abrí los ojos, ya había pasado todo, ¿ya pasó? Entender que ya no hay vuelta atrás, rodaron unas lágrimas por mi mejilla, no me pude despedir, no pude pedirle perdón a eso dentro de mi por no estar lista para recibirlo. El Dolor físico era mínimo a comparación del desgarre que había en mi. 

Los meses pasan, la vida continua normal… ¿si continúo normal? 

Hoy 25 de abril se cumplen dos años de esto que cuento, y puedo decir que es lo más difícil que he vivido, yo no olvido que dentro de mi existió esperanza, ni que por unas cuantas semanas logré llevar en mi algo que estoy segura que sería lo más hermoso que mis ojos verían. Desprenderse de ese “algo” mío, tan mío que crecería y vivirá en mi, ese “algo”que mi cuerpo no podía lograr y se me dio la oportunidad de tener, es y será el mayor desgarre que he tenido en mi vida. He sanado, estoy en paz con mi decisión.

Pero ese dolor, siempre vivirá en mi…

En fin, volvemos a donde todo comenzó, fui madre y sigo peleada con la maternidad.